Es una antigua dependencia del Cortijo Barranco. Hasta
mediados de siglo fue la gañanía o lugar
donde comían y descansaban los antiguos jornaleros
de la finca.
A partir de entonces, fue vivienda del aperador, que
era el capataz y persona encargada de los aperos.
En 1990 se reformó en lo que es hoy.
CASAS
Vivienda en dos alturas con un gran salón-cocina,
una habitación con cama de matrimonio
y un amplio cuarto de baño. Por unas
escaleras de madera se accede a una buhardilla
con dos camas.
CASAS
A parte de la calefacción eléctrica,
el salón dispone de una estufa de hierro forjado
alimentada con leña.
Dispone de agua caliente, lavadora, calefacción,
leña de olivo y derecho a utilizar la piscina
del complejo que se encuentra en el Cortijo.
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