Finca emplazada en la campiña jerezana, donde
la tranquilidad se respira. Sentados en el porche
de la casa podremos escuchar perdices, codornices,
ver pasar liebres y conejos.
Consta de un salón comedor y una sala de
estar con chimenea, decorados con mucho gusto por
los propios dueños, haciendo de esta casa
acogedora y cómoda.
Dispone de una cocina equipada, dos baños
completos y tres dormitorios con dos camas cada
uno. Todos los dormitorios se caracterizan por la
luz que reciben, haciendo de ellos habitaciones
alegres y confortables.